
Las excursiones de un día son una de las mejores formas de disfrutar de la naturaleza. No requieren una gran preparación técnica ni un equipo especialmente complejo, pero sí conviene dedicar unos minutos a planificar la salida y preparar la mochila.
La mayoría de los problemas que pueden surgir durante una caminata tienen solución sencilla si se toman algunas precauciones básicas. Estos consejos están pensados para rutas de senderismo de unas pocas horas de duración, como las que encontrarás habitualmente en esta web.
Planifica la ruta con antelación

Antes de salir conviene conocer algunos datos básicos del recorrido:
Distancia aproximada.
Desnivel.
Tiempo estimado.
Dificultad.
Posibles fuentes o puntos de descanso.
También es muy importante consultar la previsión meteorológica. La lluvia, el calor o el viento pueden cambiar por completo una excursión aparentemente sencilla, sobre todo en áreas de montaña.
Escoge siempre rutas que se adapten a tu experiencia y a tu estado de forma. Si quieres, después podrás ir aumentando la dificultad, pero siempre poco a poco.
Si no conoces la zona, llevar el track descargado en el teléfono o consultar previamente un mapa puede evitar despistes innecesarios.
Utiliza ropa y calzado adecuados
No es necesario disponer del mejor material para disfrutar del senderismo, pero sí utilizar ropa cómoda y adaptada a las condiciones previstas.
Para la mayoría de las rutas de un día suele ser suficiente con:
Zapatillas de senderismo o trail running o botascon buena suela. Según las condiciones puede ser recomendable que sean impermeables.
Ropa cómoda que permita moverse con libertad.
Una capa impermeable si existe posibilidad de lluvia.
Gorra o protección solar en épocas de calor.
La comodidad es mucho más importante que utilizar marcas caras o la cantidad de equipo que llevemos.
Bastones de senderismo, ¿sí o no?
El uso de bastones de senderismo suele depender de preferencias personales y del tipo de ruta que se vaya a realizar.
Sin embargo, utilizar uno o dos bastones es muy útil la mayoría de las veces. Los bastones de montaña sirven para mejorar el equilibrio, ya que suponen puntos de apoyo extra cuando andas por terrenos difíciles o escarpados.
Así mismo, reparten tu peso y el de la mochila entre más partes del cuerpo y así evitan que sean las piernas las que hagan todo el esfuerzo. Todo esto ayuda a evitar sobresfuerzos y posibles lesiones.
También son útiles como medio de autodefensa. No suele ser habitual, por fortuna, pero pueden suceder encuentros fortuitos con animales salvajes o perros sueltos.

Lleva agua y algo de comida
La hidratación es uno de los aspectos más importantes durante una caminata. Incluso en rutas cortas conviene llevar agua suficiente y beber de forma regular, especialmente en los meses más cálidos.
También es recomendable guardar algún alimento ligero en la mochila. Algunas opciones sencillas son:
Frutos secos.
Fruta.
Barritas energéticas.
Un pequeño bocadillo si la ruta es más larga.
Una parada para descansar y recuperar fuerzas suele formar parte de los mejores momentos del día.

Mantén la mochila ligera
Para caminatas de una sola jornada, debería ser suficiente con una mochila de senderismo de entre 20 y 30 litros. Las de mayor capacidad pesarán más y nos pueden tentar a introducir exceso de cosas con las que tendremos que cargar de manera innecesaria.
Al igual que ocurre en rutas más largas, uno de los errores más habituales al empezar a hacer excursiones de un día es llevar demasiadas cosas «por si acaso». Con frecuencia terminamos cargando durante horas objetos que no llegamos a utilizar.
Para una excursión sencilla de un día suele bastar con:
Agua.
Algo de comida.
Teléfono móvil.
Prenda de abrigo o impermeable.
Pequeño botiquín básico.
La cantidad de agua y comida variará en función de la duración de la excursión y de las condiciones meteorológicas que te vayas a encontrar.
Cuanto menos peso lleves, más cómoda y agradable resultará la caminata.

Respeta el entorno
La naturaleza es el motivo por el que salimos a caminar, así que merece la pena cuidarla.
Procura no abandonar residuos, evita molestar a la fauna, no causes daños a las plantas y respeta los senderos señalizados y las propiedades privadas. Una buena regla es seguir la filosofía «no dejes rastro»: intentar que, al marcharnos, el lugar quede exactamente igual que cuando llegamos.
Recuerda: toma solo fotos, deja solo huellas.
Camina sin prisa
Muchas veces nos centramos únicamente en llegar al destino o en completar la ruta. Sin embargo, gran parte del atractivo del senderismo está en el propio camino.
Detenerse a observar un paisaje, escuchar el sonido de un arroyo, sentir los aromas del bosque o simplemente caminar a un ritmo tranquilo suele hacer que la experiencia resulte mucho más gratificante.
Al fin y al cabo, no se trata de llegar antes, sino de disfrutar del recorrido.
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