La segunda etapa del Camino Primitivo conecta las localidades asturianas de Grado y Salas, unos 22 km que atraviesan los valles del Narcea y del Nonaya. Es una jornada de constantes subidas y bajadas, con tramos rurales muy tranquilos, algunas zonas menos atractivas cerca de la carretera y una parte final que vuelve a exigir esfuerzo a las piernas.
Después de las emociones del primer día, en esta etapa se empieza a definir el ritmo real del Camino.

Ficha de la etapa

- Distancia: 22 km
- Tiempo empleado: unas 6 h 30 min (incluyendo paradas)
- Terreno: caminos rurales, pistas forestales y algunos tramos de asfalto
- Dificultad: media
- Punto a tener en cuenta: largos tramos de subida a partir de Cornellana
De Grado al alto del Fresno
El día comienza temprano en el albergue de Grado. Paco, el hospitalero, ha preparado un desayuno generoso: café, tostadas, fruta, huevos cocidos… Incluso Darío, el peregrino brasileño con el que compartí albergue, ofrece un queso de cabra que compró el día anterior.
Después de recoger la mochila y despedirme, salgo de nuevo al Camino.
Antes de abandonar Grado doy un breve paseo por el centro del pueblo. Hay algunas casas indianas bonitas y destaca la iglesia de San Pedro, pero no me entretengo demasiado. En el Camino no siempre hay tiempo para detenerse a visitar con detenimiento cada lugar.

Los primeros kilómetros de la etapa son exigentes. Durante casi cinco kilómetros el camino no deja de subir.
El esfuerzo se hace notar, pero el entorno compensa: prados verdes, hórreos, pequeñas aldeas y las montañas al fondo. A lo largo del camino aparecen pequeños detalles y encuentros que acompañan la marcha: un burrito pastando en un prado, perros que ladran al pasar, vecinos que saludan desde sus casas.
Cuando caminas durante horas, incluso los detalles más pequeños cobran importancia y se vuelven parte del viaje.
Finalmente alcanzo el Alto del Fresno, donde se encuentra el santuario de Nuestra Señora del Fresno. Desde allí comienza una larga bajada hacia el valle del Narcea.

El valle del Narcea
El descenso conduce hacia zonas más habitadas. La ruta pasa por San Marcelo y poco después llega a Doriga, una pequeña aldea que me sorprende por su tranquilidad.
Allí hay una iglesia con un curioso pórtico, un palacio medieval del siglo XIV y una enorme panera antigua que parece a punto de venirse abajo. Permanezco un buen rato en el pueblo sin cruzarme con nadie.
A veces el encanto de estos lugares está precisamente en ese silencio.
El camino continúa hacia el río Narcea, pasando por zonas rurales y también por tramos menos agradables cerca de la autovía o de algunas instalaciones industriales. El Camino no siempre atraviesa paisajes idílicos, pero incluso esos contrastes forman parte del recorrido.
En La Rodriga encuentro un área recreativa junto al río Narcea. El río baja con mucha agua debido a las lluvias recientes, y aprovecho para descansar un rato al sol.

Un poco más adelante, después de cruzar el río, se entra en Conrellana y se lllega a uno de los lugares más interesantes de la etapa: el monasterio de San Salvador de Cornellana, un enorme edificio monástico del siglo XI que actualmente se encuentra en proceso de rehabilitación.
Largo ascenso hacia Salas
Desde Cornellana comienza la parte más dura de la jornada.
El camino se dirige hacia Salas en un ascenso constante que se hace notar en unas piernas que ya acumulan kilómetros. Por primera vez desde que empecé el Camino, además, hace bastante calor.
Tras atravesar varias aldeas y cruzar de nuevo bajo la autovía en diferentes puntos, la ruta vuelve a internarse por zonas de bosque donde el silencio permite reposar un poco la mente.
Tras un breve descanso veo aparecer a lo lejos a Darío, el peregrino brasileño. Nos saludamos desde la distancia, pero cada uno continúa a su ritmo. En el Camino es frecuente esa mezcla de compañía y soledad: compartes momentos con otros peregrinos, pero al final cada cual hace su propio viaje, por fuera y por dentro.

El final de la etapa se hace largo. La ruta continúa a lo largo del valle del río Nonaya. Aunque el trazado ya es más llano los pies empiezan a notar el esfuerzo y el peso de la mochila se vuelve más evidente. El camino atraviesa pequeñas localidades como Casazorrina y obliga a superar alguna última subida antes de llegar finalmente a Salas.
Cuando entro en el pueblo me asalta una repentina preocupación: el albergue público está cerrado por reformas y muchos albergues privados aún no han abierto porque todavía es temporada baja, así que aún no sé dónde pasaré la noche.
Mientras intento decidir qué hacer, escucho un grito detrás de mí.
—¡Peregrino!
Es Jaime, el peregrino catalán con el que me encontré ayer cerca de Escamplero. Ya está alojado en Casa Sueño, un albergue a las afueras del pueblo, y me confirma que está abierto. El alivio es inmediato.
Noche en Salas
Llego al albergue cuando son casi las seis de la tarde.
El lugar es moderno y cómodo, con grandes ventanales que dan al jardín. Al principio estamos tres peregrinos: Jaime, Darío y yo. A última hora llegará un peregrino alemán que ha recorrido más de 40 km desde Oviedo en un solo día y su intención es hacer otros 40 mañana. Es una barbaridad pero cada uno decide cómo hace su Camino.

Después de la ducha Jaime y yo salimos a buscar un sitio para cenar. Terminamos tomando unas croquetas y unas cervezas mientras nos vamos conociendo y comentamos las próximas etapas y, sobre todo, la posibilidad de recorrer en unos días la famosa ruta de Hospitales, uno de los tramos más exigentes y espectaculares del Camino Primitivo.
Cuando regresamos al albergue, el cansancio por la larga jornada se hace notar.
Me meto pronto en el saco de dormir con la agradable sensación de que empiezo a encontrar el ritmo del Camino. Mañana espera otra bonita etapa hasta la localidad de Tineo pero ahora toca descansar.
Lo que deja esta segunda etapa
La etapa Grado – Salas es es muy variada e introduce algunos de los elementos que definirán el resto del Camino Primitivo: largas subidas, tramos solitarios y paisajes rurales muy marcados.
También es el día en el que el cuerpo empieza a adaptarse a caminar durante horas y los pies a notar las consecuencias de los kilómetros acumulados.
El viaje se va convirtiendo en una rutina. Caminar, comer, dormir. El Camino propone una vida sencilla.
➜ Sigue el Camino: Etapa 3 del Camino Primitivo. Salas – Tineo.
Puedes ver todas las etapas aquí.
Si quieres leer la crónica completa
En la newsletter comparto la versión más detallada de esta etapa: momentos que no aparecen aquí, anécdotas, más fotos y sensaciones mientras caminaba.